En el lunes santo (25 de marzo, día de la Anunciación), poco después del mediodía y estando como quien dice para levar anclas, me dirigí a la nave para pescar y, apoyando el pie sobre un cordaje, camino de la cámara, me resbalé por estar el esparto húmedo de lluvias y caí a la mar sin que ninguno me viera. Y casi completamente inmerso ya, vínome a la mano el cabo final de cuerda de la vela mayor, que providencialmente pendía de la borda. Asime a él y comencé a gritar; tanto que di ocasión a que viniesen en la lancha por mí. No creo que me salvasen mis merecimientos, sino la misericordia de aquella Fuente de Piedad. La misma tarde enfilamos entre poniente y garbino cuatro islas: Cenalo, Hiunangan, Ibusson y Abarien.
25/03/2021PIGAFETTA, 25-03-1521